Edición 8 de Diciembre, 2.006

jueves, enero 11, 2007

NUESTRAS CHRISTMAS.

Por: Néstor Eduardo Camacho Castro
necamach@hotmail.com

Buñuelos pocos, aunque entran en la dieta del apurado habitante promedio en la agitada capital durante todo el año.

Natillas pocas en comparación con las tradicionales saltinas con paté y sin falta en los postines, el tamal con chocolate y la redundante lechona.

Nieve en absoluto, ni un poco, quizá una eventual granizada.


Saint Nicholas poco. El querido niño Dios juega en reemplazo.

Santa Clauss poco, más bien Papá Noel y su familiar figura de barbas blancas, empacado con ahínco en un disfraz que no oculta sus rollizas formas y que de la manera mas sospechosa entra a las casas, vulnerando la privacidad de miles de hogares.

“We wish you a merry Christmas” poco, pero a eso respondemos “Very very well” del Burro Mocho o el “Tutaina tuturumá” y otra cantidad voluble de elepés que se gozan hasta temprano, el día siguiente.

Poco el “Jingle Bells”, esporádicamente en propagandas y en aparatos decorativos navideños, como esos androides con movimientos análogos, vestidos de Papa Noel o cualquier otro ornamento alusivo a la natividad y que tanto enamoran a las madres.

Más bien, sí suena y con “5 de volumen” el popular villancico, éxito de La Sonora Dinamita, de corte melodramático “Mamá ¿dónde están los juguetes?”. Es de notar sin pretensiones y por simple inspección que el niño, ya no tan impúber, lleva buscando sus juguetes por algo aproximado a medio siglo, pues definidamente la canción se caso con la época de fin de año. Y los seguirá buscando pues regalos pocos y licor mucho.

Los coros navideños de los vecinos gringos inundados de fraternidad, congelándose en los jardines de las enormes casas de su herencia inglesa, contrastan con la tía de los cucos amarillos que quiere bailar siempre con uno bien “amasisao” y el tío que termina con la corbata amarrada en la cabeza, que muy seguramente saldrá ebrio a media noche para recorrer la cuadra y tener el “chance” de viajar, mientras la prima atragantada con las 12 uvas escucha la emisora que “totea” la canción “faltan 5 pa’ las 12”, eso es lo típico y lo delicioso.

Merry Christmas poco y Feliz navidad poca también, solo de los televisores y centros comerciales para adentro porque ésta época navideña, nunca ha sido ni será como la han pintado, los que la han pintado a su manera. Una maniobra de hipocresía comercial para vender, opinan algunos y otros muchos buscan reivindicarse con gestos de caridad que solo se les despierta con el afán del año terminal.

Si me preguntan y aunque no me pregunten, personalmente lo veo como el recreo del año, lo que uno más esperaba después de la salida del colegio todos los días. Como una fiesta sabatina antes del domingo festivo que se prolonga por un mes, el de Enero, el festivo del año.


Gráficos: http://www.navidad.bz/
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